LA ARBITARIEDAD EN LOS ÓRDENES CLÁSICOS

“Una doncella de Corinto, apenas núbil, enfermó y murió; su nodriza fue a poner sobre su tumba, en un canastillo, algunos de los objetos que a la muchacha habían agradado en vida y , para que pudieran conservarse a la intemperie más tiempo sin estropearse, tapó la cesta con un ladrillo. Por una casualidad vino a quedar el canastillo sobre la raíz de una planta de acanto. Oprimida luego por el peso del canastillo, esta raíz de acanto que estaba en medio comenzó en la primavera a echar tallos tallos y hojas que fueron creciendo a los lados de la cesta y, tropezando con los cantos del ladrillo, por efecto de la presión, tuvieron que doblarse, produciendo los contornos de las volutas. El escultor Calímaco, acertó a pasar por allí casualmente, cerca de la tumba. Vio el canastillo, y se fijó en la delicadeza de las hojas que iban naciendo y prendado de esta nueva modalidad y belleza de la forma, la reprodujo en las columnas que hizo después para los de corinto y estableció las proporciones con arreglo a ese modelo”

Resulta interesante observar cómo describe Vitrubio la creación del capitel Corintio, elemento clásico por antonomasia de la arquitectura occidental. Es fruto de una casualidad, y en su origen se halla la más pura de las arbitrariedades. A Calímaco le pareció interesante una forma que observó, y a partir de ella elaboró todo un orden clásico que con el paso de los años y de los siglos fue aceptado y asimilado como canon inquebrantable. En arquitectura, una arbitrariedad repetida hasta la saciedad puede ser convertida en norma, y este caso es un claro ejemplo de ello. Aunque innumerables arquitectos a lo largo de la historia han creido utilizar el orden corintio como algo inevitable con lo que dar forma a sus edificios, en realidad su origen no puede resultar más caprichoso. Parece que Calímaco quiso decirnos que cualquier forma puede convertirse en arquitectura, y en último término en un edificio.

Todos los historiadores coinciden en que fue el templo de Apolo en Bassae construido alrededor del año 430 a.C. y proyectado por Ictinos (célebre arquitecto del Partenón) según Pausanias,   en el que por primera vez se utilizó este orden, con la aparición de una enigmática columna exente en el centro de la cella. Las gentes quedaron cautivadas por la belleza de esta original columna, y el nuevo orden fue repetido con cada vez mayor intensidad en infinidad de templos griegos primero, y romanos después. En palabra de Rafael Moneo: “(…) lo que sí es preciso reconocer es que con la aparición de la columna y el capitel corintio en Bassae nos encontramos con uno de esos raros momentos en la historia de la arquitectura en el que se produce una verdadera invención.” (18)

Como el Renacimiento se encargó en demostrarnos, la historia de la arquitectura quiso  aceptar ciegamente que lo que en su origen era arbitrario, ahora ya no lo era, y el orden corintio fue empleado en multitud de ilustres edificaciones como poco menos que inevitable. (Brunelleschi capilla Pazzi (S. XV).  Miguel Ángel Basílica  de San Pedro (S. XVI)). Los órdenes, y entre ellos el corintio, eran el soporte formal y lingüístico al que toda arquitectura debía forzosamente referirse para que el edificio fuera aceptado y respetado.

Fue a partir de finales del S. XVII cuando la consciencia de lo arbitrario en las formas arquitectónicas comenzó a cobrar fuerza. Claude Perrault fue uno de los primeros en denunciarlo. Médico de profesión, se le encomendó la terea de traducir al francés los escritos Vitrubio, y fue seguramente su condición de neófito en la materia lo que le permitió ver con mayor claridad la enorme arbitrariedad subyacente en el origen del orden corintio,  ya que aquellos que habían accedido a la profesión  a través de una educación basada en la práctica, tenían mucho más  interiorizada la aceptación sin rechistar de lo ya establecido.

Los órdenes eran entendidos como algo intocable, y la función del arquitecto no era otra que la de buscar su máxima plenitud. El mérito que Perrault tuvo fue el de reclamar la libertad del arquitecto. Los órdenes han sido creados por los humanos, y de ahí que quepa su transformación.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s